Si a tu papá le gusta el ajedrez, el mejor regalo para el Día del Padre es el que encaja con cómo juega: un buen tablero o un reloj si le faltan, clases con un maestro si quiere mejorar, y meses de abono a una plataforma de cursos si ya tiene todo. Lo que más se agradece no es lo más caro, sino lo que va a usar.
Abajo están las ideas según cómo juega, las fechas del Día del Padre en cada país y cómo hacer para que el regalo le llegue justo ese día, aunque vivan lejos.
Primero, ¿cómo juega tu papá?
Antes de elegir, vale la pena ubicarlo en uno de estos tres grupos:
- Juega con amigos, con los nietos o en el celular. Le gusta el juego, pero no lo estudia. Para él, el regalo tiene que hacerlo disfrutar más.
- Juega en un club o en torneos. Quiere mejorar, y lo que le regales tiene que ayudarlo con eso.
- Ya tiene tablero, reloj y una biblioteca de ajedrez. Es el que «tiene todo», y el regalo tiene que ser algo que todavía no tenga: casi nunca otro objeto.
Si no sabés en qué grupo está, preguntale con disimulo contra quién juega y si alguna vez jugó un torneo. Con esas dos respuestas alcanza.
Si juega con amigos o en el celular
Un tablero lindo y que se pueda usar. Muchos papás que juegan en el celular no tienen un buen juego en casa. Uno de madera, con piezas tipo Staunton —las de los torneos— y un tablero proporcionado a las piezas, sirve para jugar con los nietos y queda bien a la vista. Lo que conviene evitar son los tableros de adorno, con piezas de vidrio o de metal que cuestan de distinguir.
Un curso para todos los niveles. Si le gusta ver partidas, un curso que cuente historias de grandes jugadores lo engancha más que uno técnico. Maestros de la combinación: de Morphy a Shirov recorre las ideas brillantes de seis grandes combinativos de la historia, y se mira como se mira un buen documental.
Clases con un profesor. Aunque juegue solo por diversión, unas pocas clases le cambian la forma de ver las partidas. Muchos jugadores descubren con un profesor que llevaban años repitiendo los mismos errores.
Si juega en un club o en torneos
Un reloj digital. Si no tiene uno, es el regalo más seguro: conviene que permita jugar con incremento, que es como se juega hoy en casi todos los torneos.
Clases particulares con un maestro. Es lo que más diferencia le va a hacer: alguien que revise sus partidas, le muestre los errores que repite y lo ayude a preparar sus aperturas. Mejor regalar un paquete de varias clases que una sola, porque el trabajo se nota de una semana a la otra. En vale la pena pagar un profesor de ajedrez está cómo se aprovechan.
Un curso de la apertura que juega. Si siempre juega 1.e4 e5 y se queja de la Española, por ejemplo, la Apertura Española a fondo le ordena las variantes y los planes del medio juego. Antes de elegir, averiguá qué juega: un curso de una apertura que no usa es el único error de verdad en este grupo.
La inscripción a un torneo. Si hace tiempo que no juega uno, pagarle la inscripción —y acompañarlo— puede ser el regalo que más recuerde. Si es su primero, cómo prepararse para tu primer torneo de ajedrez le va a servir.
Si ya tiene todo
Es el papá más difícil, y la respuesta es regalarle algo que use, no algo que guarde.
Meses de abono a una plataforma de cursos. Tres o seis meses le dan acceso a todo el catálogo para estudiar lo que quiera, sin que vos tengas que adivinar el tema. En algunos planes incluye además clases grupales en vivo, que le dan una cita fija con el ajedrez cada semana.
Un curso sobre su jugador favorito. Si admira el ajedrez de ataque, El legado de Tal recorre las ideas de Mijail Tal para sacrificar y crear complicaciones sin perder el control.
Un clásico con historia. La serie «Mis geniales predecesores», de Kasparov, que repasa a los campeones del mundo partida por partida, o la autobiografía de Mijail Tal: libros que se leen con gusto aunque uno ya haya leído mucho de ajedrez.
Una experiencia compartida. Ir juntos a ver un torneo fuerte, anotarse los dos en una simultánea o jugar una partida a la semana con un compromiso escrito en la tarjeta. A veces el mejor regalo es el tiempo.
Lo que conviene evitar
- Un tablero de adorno si juega en serio. Las piezas de vidrio, de metal o con formas raras quedan lindas en una repisa y no sirven para jugar.
- Un libro de aperturas viejo. Las líneas cambian, y uno de hace veinte años puede recomendar variantes que hoy se consideran malas. Para aperturas, mejor un curso actualizado.
- Una aplicación sin preguntar. Si juega en el celular, ya tiene la suya y le gusta.
- Algo pensado para otro nivel. Un tratado de finales para alguien que juega con los nietos queda en el estante; un tablero de plástico para alguien que juega torneos, también.
Ante la duda, lo más seguro es lo más amplio: un paquete de clases o meses de abono, que le dejan a él la elección del tema.
Cuándo es el Día del Padre en cada país
No se celebra el mismo día en todos lados, y es lo primero que conviene tener claro si tu papá vive en otro país:
- España, Portugal e Italia: el 19 de marzo, día de San José.
- Argentina, México, Chile, Colombia, Perú, Ecuador y Venezuela: el tercer domingo de junio, igual que en Estados Unidos y Canadá.
- Uruguay: en julio. Casi siempre es el segundo domingo, pero la fecha la anuncia cada año la Cámara Nacional de Comercio y Servicios, así que conviene confirmarla.
- Brasil: el segundo domingo de agosto.
Si vos estás en un país y tu papá en otro, la fecha que vale es la de él: el regalo se programa para su día, no para el tuyo.
Un regalo que le llega el mismo día
Si vive lejos o se te hizo tarde, un regalo online resuelve los dos problemas: no hay envío, no hay stock y no depende del correo. Se puede regalar un curso, clases con un maestro o meses de abono y elegir el día: le llega por correo esa mañana, con tu mensaje. Si preferís dárselo en mano en el almuerzo, te dan el código para imprimirlo en una tarjeta.
Tres cosas que conviene saber:
- No necesita una cuenta previa. La crea al abrir el regalo, con Google o con su correo.
- No tiene apuro para abrirlo. Tiene un año, y lo que trae empieza a contar recién cuando lo abre.
- Las clases las agenda él. Vos elegís el profesor, la duración y cuántas clases; los horarios los elige tu papá, cuando le quedan bien.
Si recién empieza a jugar
Hay papás que siempre quisieron aprender y nunca se animaron, y el Día del Padre es una buena excusa. No es tarde: el ajedrez se aprende a cualquier edad, y los adultos tienen una ventaja que los chicos no tienen, que es la paciencia para entender por qué se hace cada jugada. En soy muy grande para aprender ajedrez está por qué.
Para él, lo que más rinde es un paquete de clases con un profesor que enseñe desde cero, y un buen tablero para practicar entre clase y clase.
Ideas para la dedicatoria
El mensaje es la mitad del regalo. Algunas que funcionan con un ajedrecista:
- «Para el rey de la casa, que ya tiene quien lo cuide.»
- «Ahora te toca mover a vos.»
- «Para que me sigas ganando… o para que algún día te gane yo.»
- «Jaque mate a la rutina: este año, a estudiar.»
Y si tiene un recuerdo de ajedrez con vos —la primera partida que le ganaste, el tablero de la casa de los abuelos—, nombrarlo vale más que cualquier frase hecha.